En Rusia, la escasez de combustible derivada de los ataques ucranianos a la infraestructura energética ha provocado largas colas y precios disparados, llevando a un aumento en la demanda de vehículos eléctricos e híbridos.
Un concesionario en Moscú reporta dificultades para satisfacer la demanda de estos coches. Los conductores buscan alternativas ante las restricciones en el suministro de gasolina y diésel. Algunos prefieren modelos híbridos por considerarlo una transición más segura hacia la movilidad eléctrica en el país.
Vladimir Putin reconoció la existencia de una "cierta escasez" de combustible, aunque la calificó de no crítica. Las ventas de vehículos híbridos nuevos aumentaron un 125% interanual en los primeros cinco meses del año.