Un bar notable de Buenos Aires se encuentra en el centro de una polémica por la exhibición de cuatro cabezas de ciervo en sus paredes, que aparecieron en una serie protagonizada por Beto Brandoni.
Un fiscal de delitos ambientales inició una investigación tras una denuncia, y al no presentar el local los papeles correspondientes, se procedió a retirar las cabezas.
Se determinó que tres de los ciervos pertenecían a una especie cuya caza está permitida con la debida documentación, pero un cuarto ejemplar era de una especie en peligro de extinción, cuya caza está prohibida.