La llegada de rescatistas argentinos y venezolanos a La Guaira, Venezuela, genera un sentimiento de alivio y esperanza entre la población afectada por la tragedia. La impotencia de ver las imágenes desde lejos se transforma en gratitud ante la ayuda tangible.
El agradecimiento a los equipos internacionales y al esfuerzo de quienes acuden a prestar asistencia es inmenso. La presencia de estos equipos es conmovedora, especialmente para aquellos que buscan a sus familiares entre los escombros, sintiendo el apoyo del mundo.