El panel abordó el poder transformador de los proyectos inmobiliarios y cómo estos pueden impactar positivamente en una ciudad, barrio o comunidad. Lucas Rigo inició la discusión, planteando que el paradigma de uso es clave y que en Vaca Muerta, la atracción del negocio energético, que representa el 70% de la producción petrolera del país, es un motor fundamental.
Se destacó el caso de Añelo, donde la población pasó de 800 a 15.000 habitantes, con proyecciones de alcanzar los 50.000 para 2032. Este crecimiento exponencial exige una transformación total de la infraestructura y la habitabilidad, evidenciando que no se trata solo de un proyecto residencial, sino de la creación de una nueva ciudad que demanda planificación y adaptación constante.