Un cronista relata sus primeras impresiones al llegar a Miami para cubrir el Mundial, describiendo la ciudad como una mezcla de lujo y decadencia, muy diferente a la imagen de películas de los 90.
Destaca la predominancia del idioma español y la influencia latina, mencionando que el 70% de la población tiene orígenes latinos. Comenta sobre la presencia de jacuzzis en desuso y la constante sorpresa que ofrece la ciudad.
El cronista se encuentra con un joven nacido en Estados Unidos pero criado en Argentina, quien comparte su dualidad de identidades y su fanatismo por el fútbol.