Se discute sobre la apariencia de los padres de Percival, quienes están por llegar. Harriet expresa preocupación sobre si serán diferentes o si tendrán rasgos distintivos, pero se le recuerda que hasta en China hay judíos y no se les podría diferenciar.
Se enfatiza la importancia de ser amable y recordar que son los padres de Percival y suegros de su hija. Se menciona que, por tradición hebrea, los parientes políticos son parte de la familia, por lo que Harriet es considerada su hija.