Se observa la tienda desde afuera, con gente entrando y saliendo. Se comenta que se debería vender al mejor postor. Percival defiende la acción de la Sra. Ingalls, diciendo que obró bien y defendió lo suyo con valor.
Las mujeres del pueblo reconocen a la Sra. Ingalls y creen que si más mujeres la siguen, los maridos comprenderán que van en serio. La Sra. Olson anuncia que no podrá cocinar porque irá a trabajar, y la Sra. Ingalls se ofrece a suplirla, diciendo que volverá por la tarde.