Se analiza la figura de Marcelo Bielsa, destacando su creencia en los procesos y el diálogo por encima de la inmediatez del éxito. Se considera que su enfoque contrasta con la mentalidad de negocios que a menudo domina el fútbol actual.
Se valora a Bielsa por generar preguntas y por su forma de comunicar, aunque sus respuestas puedan ser extensas. Se menciona un incidente en el que reclamó a un camarógrafo tras la eliminación de Uruguay.