Homero y Mark Simpson fueron detenidos por el homicidio de Mirna Bellamy. Homero se mostró preocupado por la situación, mientras que Mark intentó sobornar al jefe ofreciéndole un collar de diamantes.
A pesar de la detención, Homero intentó mantener la calma y planear una estrategia para salir de la cárcel, incluso pensando en convertirse en el patrón de la misma. Los hijos de Homero, Bart y Lisa, fueron dados en adopción temporal a una familia que recibe una paga diaria por su cuidado.
El juicio de los Simpson comenzó rápidamente. La fiscalía presentó como evidencia que los acusados odiaban a la víctima y que se beneficiarían de su muerte con 50 mil dólares y un collar encontrado en su domicilio. La defensa no presentó alegato final, y el jurado los declaró culpables.