A una semana de la pérdida de Ernestina, su hijo Benicio recibió un llamado de Charlie García, demostrando el afecto que la rodeaba.
Se aborda el profundo dolor que atraviesa Benicio, un joven de 22 años, ante la muerte de su madre, destacando la fortaleza que ella le inculcó y la huella imborrable que dejó.
Se recuerda la infancia de Ernestina, marcada por la desaparición de su padre durante la dictadura, evento que la obligó a asumir un rol de "hija y papá" y a sobrellevar un estigma familiar.
Se menciona que Ernestina superó estas dificultades y se construyó a sí misma, dejando un legado de resiliencia para su hijo. Se anticipa un informe donde ella misma relata su infancia y la experiencia de tener un padre desaparecido.