En una granja ecuestre, el terreno se ha ido hundiendo con el tiempo, poniendo al ganado en peligro constante. Los agujeros en el suelo suponen un riesgo para los caballos, que podrían romperse una pata y necesitar ser sacrificados.
Para solucionar este problema, León recurre a un tirador profesional llamado Adam, quien se especializa en el control de plagas. Adam utiliza una mira térmica y un rifle de aire comprimido para abatir a los conejos que proliferan en la zona, llegando a eliminar entre 50 y 100 ejemplares por noche.