El Dr. Marx se enfrenta a la Sra. Barton, comunicándole que han pasado más de dos años desde el accidente de su hija y que es hora de dejar de aferrarse a falsas esperanzas.
El doctor enfatiza la importancia de la honestidad con la hija para que ella pueda seguir adelante con su vida, reconociendo que él, como médico, ha hecho todo lo posible pero no puede obrar milagros.
El profesional insta a la Sra. Barton a ser sincera con su hija sobre su condición para que esta pueda aceptarla y continuar viviendo.