Se debate sobre la politización de las conversaciones en Argentina, especialmente en torno al fútbol, y se critica la tendencia de la izquierda y el populismo a "contaminar" todo.
Se argumenta que quienes no dividen el debate entre "amigo-enemigo" y buscan un marco racional de discusión, como los peronistas que no se consideran populistas, dejan de ser populistas.
Se diferencia entre la politización de la conversación y el debate basado en argumentos fundamentados, criticando la actitud de dividir a la sociedad argentina en dos grandes bandos.