Se profundiza en la formación musical de Daniel Melingo, quien comenzó estudiando clarinete en el conservatorio y a los 18 años se volcó a la música popular.
Se repasan sus inicios en bandas como Los Twist, describiendo esa época como un "laboratorio de composición", y su posterior integración a Los Abuelos de la Nada, donde compartió escenario con figuras como Miguel Abuelo y Andrés Calamaro.
Se destaca su transición al mundo del tango, al que describe como un encuentro "a fuego", y su capacidad para fusionar géneros, generando un estilo único que combinaba el tango con influencias del rock y sonidos psicodélicos. Se menciona su formación académica y su posterior incursión en "música de los bajos fondos".