Se cuestionó la coherencia del feminismo radical y se criticó a figuras como Julia Mengolini y Malena Pichot por supuestos dobles estándares. Se puso como ejemplo el caso de María Julia Oliván, quien habría sido dejada sola por el movimiento feminista al denunciar un posible abuso de Mario Pergolini y al celebrar el fallo contra Cristina Kirchner.
Se argumentó que Oliván no recibe apoyo por su pasado en 678, por haber roto con el kirchnerismo, y por criticar al oficialismo. Se la considera una mujer independiente con línea editorial propia, lo que le valdría el rechazo de ciertos sectores. Se planteó que el feminismo debería ser inclusivo y no selectivo en su apoyo a las mujeres.