Se critica la idea de que al gobierno le va bien si a la Argentina le va bien, argumentando que la ecuación es inversa: si a este gobierno le va bien, a la Argentina le va mal. Por lo tanto, se sostiene que al gobierno "le tiene que ir mal" en el sentido de que no pueda avanzar con sus políticas de "saqueo" y recorte.
Se enumeran los problemas de la vida cotidiana en Argentina: dificultades para calefaccionarse, comer, comprar remedios, pagar una vivienda, y la falta de transporte público y empleo. Se señala que el eje de la política está corrido, y que la humanidad ha dejado de ser el centro, priorizando la educación para el mercado por sobre la educación para la vida y los valores.
Se afirma que el modelo actual es incompatible con la democracia, ya que no la toleran y buscan controlarla mediante la estigmatización, persecución y represión. Se menciona la domesticación del Congreso y la falta de servicio de esta herramienta cuando las voces no piensan igual. Se critica la crueldad imperdonable de ciertas políticas, como el recorte de medicamentos oncológicos que ha llevado a muertes, y la convivencia con la corrupción y la persecución a científicos.