El lavado del auto de Soledad Andreani, poco antes de su detención por encubrimiento agravado, se convirtió en un elemento clave que generó sospechas y llevó a allanamientos en un lavadero de autos.
Los hermanos dueños del lavadero declararon que Andreani es una clienta ocasional y que, justo después del traslado del cuerpo de Agostina, llevó el auto a lavar. Lo que llamó la atención fue que el exterior del vehículo estaba muy sucio, mientras que el interior se encontraba prácticamente limpio, a excepción de las alfombras.
Esta discrepancia entre el interior y el exterior del auto, sumada a la frecuencia inusual del lavado, levantó las sospechas sobre Andreani y su posible implicación en el ocultamiento de pruebas. La investigación sigue en curso para determinar el alcance de su participación.