El castillo, construido por orden de Luis II, fue concebido como un refugio privado inspirado en los ideales románticos y las óperas de Richard Wagner. Aunque aparenta ser medieval, dispone de comodidades modernas como calefacción, agua corriente y sistemas de ventilación.
Las estancias reales incluyen la Sala del Trono, inspirada en iglesias bizantinas, y la Sala de Cantores, dedicada a las leyendas medievales y a Wagner. La Gruta Artificial, con efectos teatrales, y el Salón Luis II, decorado con escenas de óperas wagnerianas, son otros de sus atractivos.
La decoración del castillo se centra en caballeros, santos, leyendas y mitología germánica. Paradójicamente, la construcción, que casi arruina las finanzas de Luis II, se convirtió en una importante fuente de ingresos turísticos para Alemania.