Charles intenta calmar a Caroline, quien está harta de todo: los niños, la comida, hacer todo en casa. Caroline expresa su hartazgo y rechaza las cartas que Charles le ofrece, diciendo que no quiere nada.
Charles le dice a Caroline que no se preocupe y que las cosas volverán a la normalidad ahora que Elizabeth Smith se ha ido. Caroline responde con escepticismo, sugiriendo que las mujeres se meten ideas en la cabeza.