A pesar de ser considerado el país más amigable con la comunidad LGBTQ+ en África, Cabo Verde aún enfrenta desafíos significativos en cuanto a la discriminación laboral y la libertad cotidiana de sus ciudadanos.
Walter, un actor y referente de la comunidad, señala que la libertad actual es fruto de "mucho trabajo" y que, aunque la sociedad ha ido abriéndose, la discriminación persiste. Las estadísticas confirman esta realidad: la discriminación laboral, aunque ilegal, sigue afectando a muchas personas, especialmente a mujeres trans que a menudo se ven obligadas a trabajar por cuenta propia en eventos o en la venta de pelucas.
La libertad legal no siempre se traduce en una libertad plena en el día a día. Si bien la constitución y el gobierno protegen a las personas con orientaciones sexuales diferentes, la comunidad LGBTQ+ caboverdiana sabe que esta libertad es una conquista lograda a través de años de lucha y exposición pública, y no un simple regalo del Estado.