Se abordan las supersticiones y cábalas que rodean los partidos de la Selección Argentina.
Se menciona a un brujo de Ghana que habría influido en las cábalas argentinas, y se muestran rituales como persignarse o congelar figuritas de jugadores para que los rivales "se enfríen".
Se relata cómo los jugadores argentinos sufrieron cábalas y rituales para contrarrestar supuestos "maleficios", incluso haciendo referencia a prácticas similares en Brasil.