El seleccionado argentino sufrió más de lo esperado ante Cabo Verde en el Mundial, generando debate sobre el rendimiento del equipo y las decisiones tácticas.
Los analistas señalaron que el equipo lució fatigado, con jugadores como Enzo Fernández y McAllister al límite físico. Se cuestionó la estrategia de evitar el alargue, que finalmente se hizo inevitable y llevó la definición a los penales.
A pesar de la victoria, la dificultad del partido ante un rival considerado inferior dejó dudas sobre la capacidad de Argentina para sostener el ritmo y generar situaciones claras de gol. La falta de eficacia y la irregularidad en el juego fueron puntos de preocupación.
Se planteó la discusión sobre la actuación del VAR y la revisión de jugadas dudosas, como una posible mano en el área, y se analizó la importancia de la recuperación física y psicológica en las etapas finales del torneo.