La reconstrucción en Venezuela tras el terremoto se perfila como un proceso largo y costoso, necesitando una gran cantidad de ayuda externa. Según la ONU, los daños ascienden a 6.700 millones de dólares, con 58.000 edificios destrozados, incluyendo escuelas y hospitales con daños severos, según un estudio de la NASA.
La falta de infraestructura para atender a los damnificados agrava la situación. La OMS jugará un rol crucial como paraguas protector para ordenar la ayuda internacional y establecer protocolos. La rehabilitación de viviendas, hospitales y escuelas será un desafío considerable que tomará meses.