Expertos japoneses habían advertido previamente sobre los riesgos sísmicos en Venezuela, pero el gobierno, especialmente durante la era de Chávez, priorizó construcciones rápidas para obtener rédito político en lugar de garantizar la seguridad a futuro. Esta "política barata" ha tenido un costo muy alto.
Se compara la tragedia en Venezuela con la de Indonesia, donde un terremoto de mayor magnitud tuvo significativamente menos víctimas fatales. La diferencia radica en la falta de prevención y la priorización de la obtención de votos sobre la seguridad de la población en las construcciones venezolanas.