La capital de Ucrania, Kiev, ha sido objeto de un brutal ataque híbrido ruso con drones y misiles, considerado el mayor desde el inicio de la guerra. El ataque nocturno causó la muerte de al menos 21 personas y dejó decenas de heridos, impactando directamente edificios residenciales y declarando varios incendios.
Los equipos de rescate continúan trabajando entre los escombros y el intenso calor, mientras crece la preocupación por el estado de la red eléctrica. El Ministerio de Energía advirtió sobre posibles cortes de suministro en la capital, y otras regiones de Ucrania ya se encuentran sin electricidad como consecuencia de la ofensiva.
El presidente Volodymyr Zelensky, quien se encontraba de viaje oficial en Irlanda, interrumpió su visita para regresar a Kiev y evaluar la situación de primera mano. El ataque subraya la escalada del conflicto y la vulnerabilidad de la infraestructura civil.