El rescate de Hernán Gil en Venezuela, tras ocho días sepultado por los escombros de un terremoto, ha sido un hito para los equipos de rescate internacionales. El equipo médico describió la experiencia como "súper satisfactoria", destacando la profesionalidad y el entrenamiento en "medicina táctica de espacios confinados".
Este evento, aunque trágico, representa la primera vez que logran rescatar a alguien con vida en estas condiciones, lo cual genera una "satisfacción enorme" para los rescatistas, quienes se esforzaron al máximo, incluso "rompiéndose las manos". El equipo, clasificado por Naciones Unidas, llegó rápidamente al país y se mostró frustrado por no encontrar más sobrevivientes.
La labor de búsqueda, que incluyó el uso de tecnología sofisticada como radares, sonares y cámaras térmicas, buscaba dar certeza a los familiares, incluso si la noticia era sobre la ausencia de sus seres queridos. El rescate de Hernán Gil fue inusual y lleno de tensión hasta el último minuto, asegurando su traslado al hospital.
Se destaca el trabajo mancomunado de rescatistas, médicos, ingenieros y especialistas en sistemas, con apoyo de países como Estados Unidos, que utilizó sonares para detectar movimientos sutiles como respiración o rasguños bajo los escombros. La esperanza se mantiene para encontrar a Lucas Gámez, un niño argentino desaparecido.