Florencia Eppelbaum describió su relación con Pichirilo como genuina, real y verdadera, destacando una conexión intelectual y sexual muy fuerte, y definiéndose como "capos sexuales".
Aclaró que su relación comenzó por una cuestión profesional y que no hay morbo en su vínculo, sino amor. Desmintió la idea de que las mujeres se enamoren de gente "chico malo" o que esté encarcelada por morbo.
Eppelbaum mencionó que su frase "mi hombre lo tengo con la panza llena y los huevos vacíos" se refiere a cuidarlo y alimentarlo, y que ella es de "Facebook, del abuelito", en contraposición a la frase de Moria.