Se expone la existencia de una mafia en Miami, similar a los "trapitos" de Argentina, que involucra una convivencia entre encargados de restaurantes, personal de grúas y la policía.
Esta red se beneficia de las infracciones de estacionamiento, generando un sistema donde se reparten las ganancias de las multas.
Se señala que esta problemática no es exclusiva de Argentina y que la situación económica también es difícil en Estados Unidos.