La cruda realidad de los damnificados por el terremoto en Venezuela se refleja en los testimonios de quienes han perdido sus hogares y viven en carpas. Carmen Campos, con su bebé en brazos, compartió la angustia de haber quedado atrapada en su departamento durante el sismo.
"Pensé que se derrumbaba el edificio. Era muy espantoso. Bueno, bajando casi me corto, me caigo con la bebé", relató Carmen, quien logró bajar las escaleras con su hija en brazos mientras todo se sacudía. A pesar del trauma, agradece estar viva junto a su familia.
Actualmente, viven en una carpa y reciben ayuda del gobierno con alimentos y artículos de primera necesidad. Sin embargo, el miedo a que el desastre se repita las mantiene despiertas y con secuelas psicológicas. "Vivo traumada, no puedo ni dormir, me levanto pensando que va a volver a pasar", confesó.