Israel no acepta las exigencias de Estados Unidos para cesar el ataque hacia el sur del Líbano, zona donde consideran que Hamás está atrincherado. Esta situación impide el retorno de 700.000 desplazados cuyas casas quedaron destruidas, y que enfrentan necesidades básicas en una zona militarizada.
El Ministerio de Sanidad del Líbano ha registrado 4.298 muertes desde el 2 de marzo, incluyendo 135 trabajadores de la salud, y más de 12.000 heridos. Las condiciones para volver a la normalidad son escuetas, y a pesar de la intención de las familias de regresar, la posibilidad es baja.