Se destacó la dificultad extrema para conseguir entradas para ver a la selección argentina en Miami, ciudad que se ha convertido en un punto de encuentro para los hinchas.
Se explicó que el estadio tiene una capacidad menor a la esperada para la cantidad de argentinos presentes, y que la mayoría de los seguidores no lograron obtener un ticket. Los precios de reventa, además, resultan prohibitivos para muchos.