El comunicado de Jésica Sirio, emitido tras la difusión de los videos, genera interrogantes sobre la procedencia del dinero y las inversiones que se le atribuyen. Si bien ella afirma haber trabajado desde los 18 años y tener todos sus ingresos declarados, la mención de "dólares del vestidor" sugiere una posible inconsistencia.
La defensa de Sirio no niega explícitamente que las imágenes sean suyas o que provengan de sus archivos, sino que enfatiza que el acceso a ellos fue ilícito y que fueron manipulados. La falta de una declaración contundente sobre la titularidad de los fondos y las propiedades deja abierta la especulación.