Diego Ramos reflexiona sobre la dificultad de continuar trabajando tras la pérdida de una persona querida, especialmente cuando el dolor es reciente.
Destaca la importancia de la pausa y de tomar decisiones lógicas, tanto para la producción como para el elenco, en un momento de shock y dolor.
Menciona que el teatro tiene la capacidad de homenajear y celebrar a quienes ya no están, y que abordaría la situación desde ese lugar, sin pensar en reemplazos.