Se cuestiona la decisión de la FIFA de habilitar la reventa de entradas, comparándola irónicamente con "blanquear" otras situaciones socialmente inaceptables como el homicidio o la violencia.
La medida de la FIFA de permitir la reventa de entradas fue criticada mediante una analogía extrema, sugiriendo que si se blanquea la reventa, se debería permitir también otras acciones negativas que ocurren de hecho.