La situación en Venezuela es de profundo malestar social, con la población mostrando resentimiento e ira hacia las autoridades. La presencia de Estados Unidos y el apoyo internacional parecen estar influyendo en la percepción de los ciudadanos, quienes han perdido el miedo ante la pérdida total de sus bienes y su seguridad.
Los afectados por el reciente terremoto enfrentan la falta de un hogar, dinero, comida y atención médica. La reubicación es escasa y la atención sanitaria es casi inexistente, lo que agrava la crisis humanitaria. La falta de presencia policial y de defensa civil en las zonas afectadas genera aún más desconfianza y temor entre la población.
Se observa una falta de rigor en las tareas de rescate y una aparente desorganización en la respuesta a la emergencia, lo que incrementa el riesgo para los ciudadanos que aún circulan por zonas peligrosas. La presencia de la Policía Metropolitana de Caracas, considerada históricamente como la mejor policía de Venezuela, evoca nostalgia por tiempos pasados de mayor orden y cumplimiento de la ley.