Se vivieron escenas de caos y violencia en la cadena alemana Lidl, que puso a la venta 200.000 aires acondicionados y ventiladores. Los productos se agotaron en segundos, generando disturbios en París y otras ciudades francesas.
La alta demanda de aparatos de climatización se da tanto en comercios como en la compra gubernamental, destinada a hospitales. La situación se agrava por la demora en las entregas desde Asia.