En Miami, algunos argentinos madrugaron para disfrutar del sol en la playa. Estos residentes locales, que viven a cuatro horas de la ciudad, se acercaron para el partido y el banderazo.
Compartieron una anécdota sobre la obtención de entradas, que implicó una promesa de poder comer papas fritas sin restricciones durante un año. Ahora, con la entrada asegurada, planean disfrutar del partido y de la comida.