En el Mundial de Corea-Japón 2002, la selección argentina, dirigida por Marcelo Bielsa, debutó con una victoria por 1 a 0 ante Nigeria.
El único gol del partido fue anotado por Gabriel Batistuta, tras una jugada que involucró al Burrito Ortega y un centro de Verón. La diferencia pudo haber sido mayor, pero el equipo argentino no logró concretar otras oportunidades claras.
El encuentro también sirvió para ver en cancha a jugadores como Pochettino y Saviola, quienes tendrían roles importantes en posteriores ciclos de la selección.