Se compara la situación de Manuel Adorni con la de otros políticos argentinos, señalando que ningún funcionario se había visto obligado a abandonar el país por no poder caminar por la calle, a pesar de haber enfrentado causas de corrupción.
Se menciona el caso de Mauricio Macri, quien recientemente caminó por la calle sin mayores inconvenientes. La difícil situación de Adorni se atribuye a su imagen pública, asociada a la crueldad y al recorte de derechos, lo que genera un fuerte rechazo social.