Se reporta un aumento superior al 200% en el precio de las garrafas de gas, afectando a la mitad de la población argentina que no tiene acceso a gas natural.
Las familias se ven obligadas a elegir entre calefaccionar sus hogares o tener agua caliente, enfrentando un endeudamiento significativo.
El alto costo del gas envasado se compara con el consumo de electricidad o gas natural, generando una carga económica adicional para los hogares.