Un informe de seguridad revela que Rusia habría llevado a cabo una campaña de espionaje con drones sobre instalaciones nucleares y objetivos estratégicos de países de la OTAN durante al menos un año y medio. Los aparatos habrían sobrevolado infraestructuras sensibles en Europa.
La investigación sugiere que parte de estos drones fueron lanzados desde embarcaciones de la "flota fantasma" rusa, utilizada para el transporte de petróleo al margen de las sanciones. Los investigadores advierten que estos buques también se habrían utilizado para operaciones de vigilancia y recopilación de datos, no solo para actividades comerciales.