Los consumidores expresan su preocupación por la duración de las garrafas, con opiniones divididas: algunos afirman que les duran tres meses, mientras que otros indican que para cocinar y calefaccionarse apenas les dura unos días. Se reporta que el precio de la garrafa en el interior puede llegar a los 28.000 pesos, considerablemente más alto que los 22.000 pesos mencionados como precio económico en otros puntos de venta.
La discusión gira en torno a cómo la gente se las arregla para cocinar y calefaccionarse en sus hogares en medio de la crisis, fraccionando el uso de la energía. Se menciona que la garrafa social ya no existe y que el gobierno implementó un sistema de devolución por la compra de garrafas comunes.