Se genera un debate sobre la vestimenta de una de las panelistas, Pestañela, y la opinión de Mica Viciconte al respecto, quien considera que se debe tener cuidado con la vestimenta en un ámbito laboral, especialmente por la presencia de familias.
Otras panelistas defienden la libertad de expresión y de vestimenta, argumentando que cada persona tiene derecho a vestirse como se sienta cómoda y que no se debe juzgar ni responsabilizar a la mujer por la mirada o la tentación de otros.
Se cuestiona la doble moral existente, donde se critica a la mujer por mostrar su cuerpo mientras se normaliza la vestimenta masculina, y se plantea que el problema radica en quien se siente incómodo con la elección de vestimenta ajena.