Europa atraviesa una de las peores olas de calor de su historia, con temperaturas rècord que han provocado casi 2.000 muertes y han puesto en jaque a los sistemas de salud y a la vida cotidiana.
La Organización Mundial de la Salud advierte que este es solo el comienzo y que el calentamiento global está afectando al continente de manera desproporcionada, a pesar de ser pionero en la protección ambiental.
La situación ha generado un debate político sobre el uso del aire acondicionado, con partidos de izquierda y derecha proponiendo medidas contrapuestas, mientras la ultraderecha amenaza con invertir en la ruptura de edificios históricos.