México jugará como local en el Estadio Azteca durante el Mundial, aprovechando la altitud de la Ciudad de México como una ventaja estratégica. La altura, combinada con el clima, podría ser un factor determinante en los partidos.
Expertos señalan que esta condición geográfica puede afectar el rendimiento de los equipos visitantes, mientras que los locales están adaptados a ella. El Estadio Azteca es conocido por su altitud, lo que representa un desafío adicional para los rivales de México.