La madre de Agostina Vega, Melissa, habla por primera vez tras la muerte de su hija, expresando su satisfacción con la investigación del fiscal Raúl Garzón y exigiendo perpetua para el principal acusado, Claudio Barrelier.
Visiblemente devastada, relata el profundo daño sufrido y la inocencia de su hija, acusando a Barrelier de haberla asesinado y violado. Menciona que el fiscal actuó rápido y que ella misma sintió demoras al intentar hacer la denuncia.
Melissa clama justicia para todos los implicados, incluyendo al juez que habría liberado a Barrelier anteriormente.