La coordinación de equipos de rescate internacionales es clave en situaciones de catástrofe, como lo demuestran los terremotos de México de 1987. Naciones Unidas clasifica y coordina a los respondedores internacionales para establecer un orden y una respuesta unificada.
Países como Chile, Colombia y Ecuador son los únicos en América con experiencia y clasificación para liderar este tipo de operaciones. Estos equipos establecen la coordinación necesaria para que otros grupos puedan actuar de manera conjunta y organizada, incluso en escenarios caóticos.