El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el ministro de defensa, Israel Katz, advirtieron a Irán sobre posibles contraataques si fuera necesario, señalando que han dañado gravemente sus capacidades y las de sus aliados en la región.
El Ministerio de Salud del Líbano informó que los ataques de Israel han dejado al menos 4.297 muertos y 12.196 heridos desde el 2 de marzo, a pesar de un alto el fuego en vigor desde el 16 de abril. Las ofensivas militares israelíes en el sur del país y Beirut continúan, ejerciendo presión sobre los recursos operativos y sanitarios.