La policía de Albania utilizó cañones de agua y gases lacrimógenos para dispersar a manifestantes frente al parlamento en Tirana. Los incidentes ocurrieron tras arrojar huevos y harina contra agentes y legisladores.
Tres policías y un manifestante resultaron heridos. Las protestas, que llevan más de un mes, denuncian presuntos casos de corrupción en proyectos urbanísticos en la costa, acusaciones que el gobierno nacional rechaza.