Un hincha croata, en busca de una bebida antes de un partido del Mundial, ingresó por error a un bar de la comunidad LGBT en Praga. El hombre, visiblemente desorientado, se quedó en el lugar y hasta dejó propina al camarero.
La anécdota se suma a otras experiencias curiosas de turistas en bares del extranjero, donde a veces se encuentran con ambientes inesperados. El idioma y la falta de familiaridad con el entorno pueden generar situaciones cómicas.